Para que nada se pierda

Foto. Simbiosis Naranjo-Hiedra-Hongos-Humus

Para que nada se pierda la naturaleza transforma todo.

Spoiler, a ti y a mi también.

Cada día me asombro ante la belleza de esas transformaciones.

Llevamos más de un año inmersos en ese proceso intenso de transformación en nuestra finca. Y ese proceso también ha sido muy personal.

En cada decisión a tomar, sea cortar drástico y quemar sea seleccionar cuidadosamente el tronco más viable, recto o sano entre varios, han sido decisiones que se han ponderado, cada una, cada árbol.

Aquí, igual que cuando atiendo a mi alumnado, cuido el jardín o en los grupos de somática, la atención es personalizada.

Con maquinaria pesada sería más fácil.

Estoy de acuerdo.

En momentos puntuales la rapidez y eficiencia es clave.

De hecho esa fue la dolorosa decisión que adoptamos al llegar a la finca en agosto del 2024. Los accesos eran impracticables y la Lantana camara - la banderita española- lo invadía todo (a día de hoy aún medimos fuerzas con su extraordinaria resistencia, persistencia, adaptabilidad).

Cuando llegó el tractor me impresionaron sus púas inmensas entrando en la tierra.

Me dolió.

Era necesario.

La tierra abierta en canal era mullida. Entre los dedos de los pies parecían crecerte una raíces esponjosas hasta borrar los límites ¿dónde era piel y dónde arena? Sensaciones delicadas, intensas, imborrables...

Este año, ese campo rojo y llano por el que paseé descalza ya no existe.

Unas semanas más tarde, ese mismo tractor allanó las parcelas.

Había tenido la oportunidad, en octubre de 2024, de ver la fuerza de las escorrentías en una tierra desnuda y cómo el agua se llevó por delante metros y metros de muros de piedra centenarios.

Había observado los caminos del agua y cómo hermanarse con ellos. Dibujé varias posibilidades y sobre el terreno, se hicieron las aguas. Volvería a llover intensamente, el trabajo estaba bien hecho.

Pero el asombro continua.

Un invierno después, la tierra se ha poblado de Lobularia maritima, Galium aparine, Malvas, Eruca vesicaria, Oxalis pes-caprae y otras especies de plantas silvestres que crecen junto a Oliveras, Algarrobos, Cipreses y Almendros. La Lantana persiste a menor escala.

El jardín toma forma, las Habas crecen sanas…


La tierra se ha repoblado

  • Plantas silvestres

  • Pájaros

  • Musgos y Líquenes

  • Insectos

  • Simbiosis ...

Hacer las aguas

Cuando se allanan las parcelas en mi tierra no se hacen en un plano horizontal.

Se busca dulcificar y ralentizar los caminos del agua -allá por donde tiene querencia- y se favorece dirigirla y canalizarla mitigando su fuerza.

Este segundo invierno le toca el turno a una parcela que sí podíamos mimar.

Un bosque tupido de Acebuches indomables, años y años de abandono sobre un terreno que fueron Naranjos descomunales -cuyas naranjas se recogían con escaleras de 4 metros-. De los Naranjos queda leña.

O eso pensaba yo.

A medida que se cortan los árboles más pequeños y se hace espacio, las maravillas se suceden: Oliveras con aceituna variada -desconocemos la clase, aún- conviven con otros más silvestres que nacieron alrededor de los otros troncos de Naranjos.

Esos troncos que yo consideraba “muertos” sostienen y alimentan vida. Acogen Insectos, Hongos, Líquenes, Hiedra trepadora, Murtas -Myrtus communis- en un ecosistema de aprovechamiento y transformación.

Para que nada se pierda.

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