Rincones de vida

Las sesiones de armonización psicocorporal son como islas de biodiversidad: rincones llenos de maravillas cíclicas que en su pequeñez y vulnerabilidad sostienen insectos polinizadores, plantas con terpenos adecuados al cultivo colindante... Son un reservorio de cuidados.

Cuidados porque te cuidan, te miman, te acogen, te están pendiente, te escuchan... si hace falta y quieres, incluso te tapo con sábana o mantita.

Cuidados porque viniste a cuidarte. A aprehenderte desde la placidez. A recordarte que siendo también sosiego, liviana, rabia, tormenta y trueno... puedes ser bien-estar.

Cuidados porque el espacio y la sesión fueron pensadas, acondicionadas, adaptadas para ti. Porque el tiempo fue el adecuado. Porque la temperatura, la luz, el ambiente, la esencia en el difusor... estaban para tí cuando llegaste. Te esperaba.

Y tú te permitiste llegar.

Las sesiones son sorprendentes: nunca son lo que parecían, nunca son lo que se pensó... esa es la magia.

Trabajamos desde la relajación del SNC, activamos el parasimpático para que aflore lo que la prioridad del cuerpo dicte y se haga la incorporación, ajuste/reajuste, liberación... que el cuerpo necesita.

Yo no tengo respuestas. Tú sí.

Gracias a ejercicios sencillos, movimientos pequeños, alineación en los ejes y la ayuda de la gravedad, de las manos, de pelotitas... vamos estirando del hilo.

Cada persona tiene su narrativa y sus tiempos, por eso hay espacio físico, emocional y temporal para elaborar.

Por eso un trabajo tan sencillo es tan profundo. Por eso las transformaciones se suceden en la progresión y medida que cada persona pueda incorporar.

Por eso siempre las sesiones son únicas.

Cuando me preguntan qué hago siempre invito a una sesión, probar qué es conectar con el bienestar y la potencialidad de tu cuerpo, permitirte realmente acuerparte, vivir esa posibilidad... sea cuando trabajamos las piernas, o los ojos... y vivirte en la totalidad, en esas sensaciones conectadas, comunicadas desde los pies a la lengua, de los dedos al vientre...

¿Y qué haces?

Bueno hacer hacer, haces tú. Y si haces menos, mejor. Se trata más bien de darse cuenta de cuánto de más hacemos.

Yo te guío en una práctica integrada se senso-percepción, de anatomía y fisiología, de tacto-contacto, de vincularse, escuchar, oler, moverse, dejar de hacer...

¿Y para quién?

Para tí, seguro (has leído hasta aquí).

¿Y para qué?

Para estar mejor, muy-mejor (que no es poco).

Y siempre en grupo.

¿Te suena la coregulación?

Así aprende nuestro SN y así reaprendemos a cuidarnos.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras... ahí va una.

Y dos.

Y tres.

Y no, no son modelos.

Eso, que vivir es intenso y puede además ser fluido. Que cuidarse es necesario y que te cuiden el lujo de las pequeñas cosas. Que tu historia está escrita en tu cuerpo, y también tus sueños, tus deseos, tus posibilidades...

Si te apetece... contáctame.

Rincones de vida.

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